Las vacaciones son (también) para cocinar

Las vacaciones son (también) para cocinar

El momento más esperado del año ya está aquí. Después de todo un año de prisas y de horarios rígidos, de lidiar con obligaciones y responsabilidades, las vacaciones ponen un punto y seguido a las exigencias del día a día. De modo que, ya pases unas semanas en tu segunda residencia o en un apartamento alquilado, es el momento del relax, de los buenos ratos con la familia y de poder hacer todo lo que quedó pendiente durante el curso.
Muchos de vosotros seguro que optaréis por cocinar lo menos posible durante estos días. Pero sabemos que para muchas personas más, será tiempo de cocinar porque esta actividad os relaja tanto como nadar en la piscina o leer un buen libro.

Las vacaciones son (también) para cocinar
Nosotros solemos optar por un punto intermedio: en nuestras estancias de vacaciones salimos a comer fuera unos días, otros elegimos los platos más simples y hay jornadas en las que disfrutamos elaborando nuestras mejores recetas para compartirlas después con los amigos. Lo importante, en nuestro caso, es sentir que no se trata de una obligación sino de una hermosa experiencia para compartir. Por eso nos atrevemos a sugerirte estas recomendaciones para disfrutar de la cocina en vacaciones:

    • Planifica mínimamente, porque esa es siempre la mejor receta para evitar el agobio.
    • Pero deja margen a la improvisación; después de todo, estamos de vacaciones y si cenamos un poco más tarde nadie sufrirá mañana.
    • Descubre nuevos sabores, sobre todo si has salido de tu entorno habitual. Visita los mercados de la zona donde veraneas y pregunta por las recetas tradicionales. Seguro que haces algún descubrimiento.
    • Que la materia prima sea protagonista. Usa las elaboraciones más simples para esas comidas veraniegas: la parrilla y la plancha. Son rápidas y saludables. Y permiten que quien se encarga de cocinar sea el centro de la reunión.
    • Busca los buenos precocinados y alíate con ellos. Las legumbres cocidas, muchos de los encurtidos tradicionales y gran parte de las conservas de pescado te ayudarán a resolver con nota y de forma saludable cualquier reunión improvisada.
    • Traslada la reunión a la cocina. O al jardín donde está la barbacoa, o al patio donde se elabora la paella. Lo importante es que el grupo familiar o de amigos participe de todo el proceso.

¿Qué?, ¿os animáis a meteros en la cocina durante vuestro tiempo libre?